Pida que le enciendan
una vela por sus intenciones
En Lourdes, millones de velas arden ininterrumpidamente desde 1858. Durante la cuarta aparición de la Virgen María, el 19 de febrero de 1858, Bernardita rezó el rosario con una vela encendida en la mano. Antes de irse, la Virgen le pidió que la dejara encendida en la Gruta.
Su vela es uno de los eslabones de la cadena ininterrumpida de oración a Nuestra Señora de Lourdes iniciada por Bernardita. Para la Virgen María, su vela es única: es el signo de una intención de oración particular, una petición, una acción de gracias, una ofrenda.
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